Educar en casa si Dios quiere
Posted by EducarEnCasa on 10 Dic 2008 | Tagged as: General, Testimonios
Estupendo artículo de Arantza en el blog Espada de doble filo.
Gracias pues, Bruno, por tu invitación a hablar de esta alternativa para las familias católicas que es educar a los hijos en casa, y lo dejo todo en manos de la Virgen María, Madre y Maestra, en la víspera de la fiesta de la Inmaculada Concepción
La primera vez que nos planteamos la educación en casa fué en el Adviento de 1998, en Inglaterra, donde residíamos entonces, despues de escucharlo de otras familias católicas amigas con niños pequeños como nosotros, muy preocupadas por el estado de los colegios y la educación contra-cristiana que allí iban a recibir. Nos encontrábamos semana sí otra también con dificultades y tensiones, cuando no luchas, con quien deberían ser nuestros más estrechos colaboradores en la tarea de educar a nuestros hijos: profesores, tutores y directores de los colegios. Estábamos también por Gracia y Misericordia de Dios en una bonita aventura de conversión, nos juntábamos varias familias jóvenes de la parroquia cada lunes a rezar el Rosario con nuestros hijos, muy pequeños todos entonces en aquel grupo.
Habíamos leído cosas interesantes de autores católicos, ahora bien conocidos, que habían tomado este camino, como Michael O´Brien, o Scott y Kimberley Hahnn, esta última autora del ya clásico Catholic Homeschooling, Homeward Bound. Como otros tantos padres cristianos, nos habíamos sentido impotentes ante la falta de control y decisión sobre lo que nuestros hijos iban a leer, a estudiar, los valores y los modelos que se les ofrecían y ofrecerían en el colegio, las malas influencias, no solamente de compañeros, sino también de profesores. Una mujer en nuestra parroquia me había dado una estampita con una oración para rezar por los hijos alejados, para que vuelvan a la Iglesia. ¡Pero si nuestros hijos todavía eran unos niños! Me sobresalté ante la idea de estar ya rezando por su conversión. No ibamos a resignarnos a ello. Es más, me parecía indignante el que se nos propusiera hacerlo, porque además, y siento decirlo, el colegio se decía católico.
Mientras en nuestra casa intentábamos crear un ambiente bueno y religioso, donde todo lo que entrara, vía lecturas, programas de radio, música, etc, contribuyera a nuestra edificación y a avanzar en una vida más evangélica, mientras intentábamos vivir un santo Adviento, nuestra hija mayor nos dijo que tenía que ensayar una canción de las Spice Girls para el festival de Navidad. La cartera nos la traían con libros y lecturas insulsas o empapadas de anti-valores, de “political correctness” y hasta en los libros de los pequeños, se veían asomar las ideologías nocivas y contrarias al cristianismo en ejemplos, dibujos, textos de lectura y demás. La mayor, en Primaria, hubiera tenido que sufrir alguna clase de educación sexual que como estaba metida en ciencias naturales, no podíamos objetar. Tuvo que ponerse enferma, con la consiguiente sospecha de la dirección.
Despues de Navidad, empezamos el homeschool. No sin cruz, no sin soledad, sin dificultades, también debido a nuestras faltas, a las incomprensiones de los demás, a la carga que entonces tenía con otros cuatro niños de cortísimas edades en casa y un nuevo embarazo. Una amiga me dijo entonces, “No te preocupes, lo importante es lo que no aprenden”. Un jesuita mayor que apoyaba el homeschooling allí, Father Thwaites S.J., nos decía que “por la inocencia de los niños”, merecía la pena. Pero sí aprendieron, leyeron mucho, y “tiraron del carro”, ellas estaban contentas y casi no necesité ocuparme de sus estudios aquel año . Pero en mi caso tenía mi país, con la opción por buenos colegios católicos, y aquí nos volvimos.
No puedo negar que esa experiencia no la olvidé, y la Providencia me reparaba sorpresas. Me vine a España por los colegios, y me encuentro hablando del Homeschooling aquí
En España, por circunstancias varias,en las que veo la Providencia del Señor pues creo que esto podrá hacer bien a otras familias, me veo ya desde hace tres años, educando de nuevo en casa. Primero, a los que no obtuvieron plaza en el colegio de nuestra elección al cambiar de domicilio. Luego, cuando todos las habían obtenido, por no poder pagar las mensualidades, pero más que eso, porque he visto con los años y más experiencia, que, aunque con sus cruces, espinas, soledades y dificultades, educar en casa a los hijos es posible, es fuente de bendiciones, aprenden, o pueden aprender con la dedicación debida y el amor que Dios nos da por ellos, y que nos permite tener una vida familiar centrada en la oración y en la formación cristiana de nuestros hijos.
Empezamos con Laudes todos juntos, que ya sabe recitar y leer hasta mi niño de seis años, por la tarde la Misa en la parroquia, donde los niños son monaguillos, y por la noche Rosario, con velas y todo pues no hay prisa, cuando antes con los agobios de la tarea y el cansancio del largo día escolar, era una lucha lograr alguna de estas cosas.-Hago aquí un inciso para decir que por supuesto hay familias que van a Misa y rezan juntos el Rosario a diario sin necesidad de no mandarlos al colegio, y a la vez, otras que hacemos homeschooling podríamos “entibiarnos”, y olvidar “nuestro amor primero”, la conversión es un reto diario para todos, un don.
A nivel de estudios, el homeschooling no es simplemente una educación a distancia, aunque matriculemos a los niños en estas academias para obtener certificaciones de estudios y titulaciones. Somos los padres los tutores y directores de sus estudios, los que diseñamos el curriculum, con ayuda o sin ella por parte de algún programa o academia para homeschoolers. Tenemos la libertad de elegir los libros, sólo los libros de texto que consideramos buenos desde un punto de vista cristiano, de dar el debido peso a las materias más importantes, el poder introducir otras como el latín para los niños, el facilitarles que lean mucho, cuentos y libros clásicos, y no clásicos, pero que presenten modelos de heroísmo y virtudes, y en todo, una enseñanza en Dios y con Dios, la presencia de la religión y catequesis en la extensión que queremos los padres, no la que impone un plan de estudios diseñado por el Gobierno. Los dictados y las memorizaciones, sobre libros de provecho espiritual. En cuanto a la cultura y el arte, la literatura, poesía, hay más tiempo para la apreciación de nuestra herencia cultural cristiana, pues es donde nos centramos. Y ninguna concesión al feísmo que todo lo invade. También el educarles la sensibilidad en la buena música, el gregoriano, la polifonía, todo lo bello y bueno. Hay tiempo para ello, para poner por encima de otros conocimientos más utilitarios estos que son de verdad importantes para su formación humana y cristiana. Tiempo para ir despacio con el que lo necesita, y tiempo y posibilidad para dar alas al niño que se adelanta al nivel establecido para su edad.
Laura Berquist, directora de Mother of Divine Grace School (escuela para homeschoolers norteamericana) en el prólogo a su libro Designing your Own Classical Curriculum dice que la familia está llamada a cumplir ahora la misión de los monasterios en épocas pasadas, de transmisión de la fé y de una verdadera cultura cristiana a las nuevas generaciones. Eso no excluye a los verdaderos colegios católicos, como dice Father Fessio S.J., director de Ave María University y de Ignatius Press, ambas opciones se pueden complementar y ayudar mutuamente, colegios parroquiales, colegios católicos privados y familias que vivan el homeschool.
Por nuestra parte hemos visto que es cierto que los niños se vuelven más dóciles, obedientes, y tranquilos, sin traer tanto mal hábito, y mala socialización del patio del colegio. La familia es la primera socializadora, los padres somos los primeros educadores de nuestros hijos, y tenemos el derecho, no la obligación, de delegar la educación, estrictamente hablando. Pero no de dejarla a manos del Estado, o de un colegio que va a ir en contra de lo que se vive en familia. Y si la familia queda rota por horarios imposibles, por demasiado trabajo para pagar colegios privados, entonces, lo primero y principal, la vida en familia y la educación de los hijos como prioridad, puede verse impedido.
Otra razón (la que daba Gandhi para no enviar a sus hijos al colegio) es que los niños son más serviciales, ayudan en casa porque el trabajo de la casa se comparte y se enseña a hacer a los hijos (parte fundamental de todo homeschooling, y de la vida misma), se relacionan con más tiempo con el vecindario, ese matrimonio anciano al que le podemos llevar un trozo del bizcocho que hemos aprendido a hacer, los sacerdotes de la parroquia y otras personas de todas las edades con las que nos encontramos en la vida diaria. (No veo yo que a la puerta de los institutos tengamos tan buenos ejemplos de lo bien que socializa la escuela… a veces, todo lo contrario. )
Como padres, mientras nuestros hijos están creciendo y formándose, debemos cuidarlos del mal, hasta que se robustezcan y puedan elegir en verdadera libertad. No podemos tan fácilmente pedir a nuestros hijos que sean testigos en medio de un ambiente tan adverso, cuando aún no están formados. Si no tenemos colegios en los que confiar plenamente, creo que la tarea se nos pone más difícil que la que tendríamos al educar a nuestros hijos en casa. Para crecer como personas, como cristianos, necesitan hacerlo en el bien y en la verdad, y así un día poder ser sal y luz en nuestra sociedad.
Y termino citando el art. 5 de la Carta de los Derechos de la Familia, doctrina pues de la Iglesia:
“b) Los padres tienen el derecho de elegir libremente las escuelas u otros medios necesarios para educar a sus hijos según sus conciencias.”
Los padres pues ejercemos el derecho de elegir libremente el modo de educar a nuestros hijos también cuando decidimos no delegar en una institución educativa. Ejercemos también nuestro derecho “originario, primario e inalienable” de educar a nuestros hijos según nuestras conciencias, si creemos ante Dios ante el que tendremos que últimamente rendir cuentas, que esta es la vía para nuestra familia en esta hora.
Arantza, madre de diez hijos.


Por esa misma razón educamos en casa. Para que nuestros hijos aprendan a pensar rectamente, críticamente, y tengan información objetiva sobre otros puntos de vista.
No es cierto que en la educación “los derechos de los niños están por encima de los derechos de los padres”, sino que, art. 27.3 de la Constitución Española, por no citar otros tratados internacionales, los padres tienen el derecho de educar a sus hijos según sus principios y creencias.
Faltaría más.
Muchas gracias por ese testimonio personal, que pone en contexto el fenómeno del homeschooling, tan desconocido - todavía - en España.
Le remito al Artículo 27.3 de la Constitución Española y al artículo 5 de la Carta de los Derechos de la Familia, publicados aquí.
Sí a usted le parecen “inmorales” estos derechos, ahí que le vamos a hacer. Mire, no tengo tiempo para atender estos despropósitos, esto no es un chat, es una página de información sobre la educación en casa, le ruego la respete y se abstenga de comentarios que no aportan nada y que no hay por dónde cogerlos.
Perdón Nacho.
Gracias a tí, por haber apoyado desde el principio esta causa de manera tan significativa desde Hazte Oir. Si ahora se va conociendo entre los católicos, yo diría que vuestro trabajo y apoyo ha sido fundamental.
Jesús, el derecho de los niños no estará nunca por encima del de los padres, y simplemente porque los padres son los padres. Y aquí ya no entro en cuestión de abusos o maltrato, porque de sobra es sabido que ése no es un derecho de los padres.
Estamos hablando de educación, que sí le pertenece a los padres el cómo educar a sus hijos. Cada padre, imagino como buenamente podemos haremos lo que creemos es mejor para nuestros hijos, lo que a unos les funciona a otros no, no hay una norma fija. Seguro que muchos padres de hijos nazis, o terroristas etc, no educaron así a sus hijos,y eso fueron cosas que adquirieron quién sabe qué. Me da lo mismo si nuestros hijos van al colegio o no, al finla ellos mismos van a decidir su futuro cuando llegue el momento. Nuestros hijos no están aislados entre cuatro paredes, y el colegio no es el único centro socializador. La familia es el principal núcleo socializador, y de ahí podemos salir a infinidad de lugares. Estoy casi seguro que mis cuatro hijos, qe educamos en casa, socializan mucho más ahora que cuando iban al colegio, pues antes no tenían ni tiempo para ello.
De todas forma como he escrito por ahí en más sitios, no es mi trabajo el convencer a nadie de que lo que yo personalmente hago es correcto para mí. Esto no es un debate de a ver quién gana. Es un derecho que simplemente queremos que se reconozca y ya está. A mi marido y a mí casi se nos llevó a juicio por educar en casa por un delito de ABANDONO DE FAMILIA. Vamos, para troncharme de risa, cuando me paso gran parte del día con ellos. Por supuesto la acusación no prosperó pues la fiscal tuvo que archivar el caso. Aunque creo que de haber llegado a juicio creo que me hubiera embolsado unos cuantos millones en el bolsillo por falso testimonio y prevaricación por parte de los denunciantes.
Un saludo y gracias Arantza por tu testimonio. Has dado en el clavo, como siempre.
Soy profesora de secundaria. . . Pero el homeschooling me parece la mejor alternativa. Libertad no es exponer a nuestros hijos a lo que es evidentemente nocivo. Desgraciadamente el ambiente de las aulas lo es. Hasta los laicos lo reconocen. El concepto de libertad cristiano es distinto. No tengo dudas de que debemos ser valientes. Jesucristo dijo:
“Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre SINO ES POR MÍ.”
No necesitamos la aquiescencia de lo que los que no le conocen ni que nuestros pensamientos armonicen con una idea de libertad y bondad que no es más que un engaño, que no funciona en la vida real y ha demostrado no llevar a nada bueno. A los hechos me remito. Las filosofías mundanas,fundamentalmente anticristianas,. . .han demostrado con creces ser un fracaso. No se merecen la reputación que increíblemente se les concede.
Me parece admirable lo que haces Arantza. Enhorabuena.
¡Que Dios te bendiga!
Y un toquecito de atención (no mío sino del SEÑOR) que espero que no os toméis a mal.
El amor a la religión por encima del amor a Cristo es igualmente pernicioso porque igualmente tiene una reputación de piedad que no es acorde con el testimonio bíblico. El mundo tiene que aprender y los cristianos también. No somos una élite, los verdaderos cristianos no somos más que pecadores redimidos. Al menos eso es lo que enseña la Palabra de Dios.
“Enseñan COMO DOCTRINAS MANDAMIENTOS DE HOMBRES.” Mateo 15:9
¡Qué alegría ver que poco a poco vamos siendo más los que educamos a nuestros hijos en casa!
1ª y en un plano puramente materialista; Las feministas usaron el lema “nosotras parimos, nosotras decidimos” para justificar el aborto. Pues, en mi caso, yo he parido y yo decido como educo a mis hijos y no va a venir ningún ruosseaniano a decirme que es el estado el que tiene que hacerlo. Por cierto, ¿saben que este “revolucionario” abandonó a sus cinco hijos en el orfanato proximo a su casa nada más nacer y no volvió a interesarse por ellos en su vida? Y luego se dedicó a dar lecciones de como educar y sigue siendo un autor fundamental en la formación de maestros en las universidades de todo el mundo.A mis hijos el estado no les da de comer, no los viste, no los cuida a media noche cuando están enfermos, vomitan o tienen pesadillas, y quiere decidir lo que tienen que pensar y hacer.¿Con qué autoridad? porque al final este es el dilema, autoridad de los padres o del estado. Mis hijos no estarían en esta sociedad si yo no hubiera querido. He sufrido mucho para gestarlos, parirlos y criarlos en sus primeros años y me han costado mucho dinero y si yo les he dado la vida y los he cuidado, yo decido como los educo porque todo ello me autoriza a hacerlo.
No creo en los derechos humanos: Me parecen una invención y si no que le pregunten por ellos al 80% de la población mundial.
Mis hijos no tienen derecho a una educación, lo que tienen es una necesidad vital de ser amados, respetados, orientados, guiados personal e individualmente en el descubrimiento del mundo que les rodea, del amor de la verdad, de la belleza. Y soy yo quién tiene la autoridad para hacerlo.
La escuela no respeta la individualidad de cada persona. El diferente es siempre marginado
2ªAhora cambio al plano personal.Tengo 40 años estoy casada desde hace 16 con el mismo hombre. Tenemos seis hijos de 15,12,11,10,8 y 3 años.Otros seis no han llegado a nacer. Mi marido y yo somos profesores de secundaria en institutos públicos.He visto sufrir a mis hijos mayores en un colegio católico concertado muchísimo, podría escribir un libro. He visto y veo cada día sufrir a mis alumnos, podría escribir no un libro, probablemente una heptalogía.
Hace tres años que decidimos educar en casa a nuestros hijos. La calidad de nuestra vida ha crecido hasta límites inimaginables.
¿Quién soy yo, que le doy clase a un niño de 16 años tres horas a la semana, para, en un minuto, derrumbar la labor educativa de sus padres durante toda su vida?¿Quién para tener más autoridad sobre él que su padre durante el horario lectivo?
El sistema escolar a nivel mundial es un cancer. Chesterton achaca a la escuela la causa de la 1ª guerra mundial.
Es cierto que sigue habiendo maestros maravillosos, pero están ahogados por el sistema.
La escuela es necesaria, hay situaciones o decisiones que la requieren pero el sistema en el que están inmersas hace que funcionen muy mal.
3ª y por ultimo y no por ello el menos importante, sino todo lo contrario, el plano espiritual. Somos católicos y todo lo que nuestra familia ha ganado en estos años de tomar este camino, que vimos como voluntad del Señor, ha sido gracia tras gracia. Recuperar a nuestra hija mayor, que empezabamos a perder, aumentar los ratos de oración familiar sin prisa, poder acudir juntos a misa cuando queremos.
En nuestra comunidad sufrimos mucha incompresión al tomar la decisión. Fue una bomba. Pero el Señor nos ha mantenido y no ha dejado de mandarnos ángeles para confirmarnos que era lo que quería de nosotros. Este mismo blog, que aparece el día de Ntra. Sra. de Loreto y que yo veo el de Ntra. Sra. de Guadalupe a la que, por una historia personal maravillosa, tengo una devoción especial.
Aunque este vacío legal español nos tiene un poco limitados…
Gracias. Espero que cada persona encuentre la posibilidad de vivir como cree que debe vivir y respete el que los demás lo hagan de otra manera.
Isabel, todos lo toquecitos de atención nos vienen bien. No acabo de entender bien, pero me imagino que lo que haces es una llamada a la humildad y a no olvidar que esto en sí no nos hace mejores cristianos que otros, claro está. Lo que quizás haga es hacer menos difícil la educación de los hijos y la vida en familia como cristianos cuando no hay que luchar contra gigantes o tener a los hijos en manos de educadores que no son lo que quisiéramos, todo el día.
Al comentar esta preocupación con una amiga consagrada me decía algo que es importante. Es poner las circunstancias y las condiciones que hagan más fácil vivir una vida cristiana sin tantos obstáculos “del mundo” por así decirlo. Sin olvidar que las luchas interiores, con nuestros pecados y los de nuestros hijos, son diarias y que Dios nos dé su gracia, pero también cuando uno entra en una orden religiosa o incluso una comunidad cristiana, en lo exterior pone ciertas reglas y costumbres para hacer más posible esa vida cristiana en plenitud. No sé si me he explicado, espero que sí. Humildad, tan agradable al Señor, es lo primero. Y si no, “más dura será la caída”.
Termino diciendo que de los chavales más edificantes que conozco, pienso en una familia que ha pasado por el colegio e instituto público, han conservado la fé, son piadosos y educados, cada uno de los hijos.
Dios está siempre con nosotros, por eso, la decisión es una que la familia tenga que tomar en conciencia y ante Él. Puede ser el homeschooling, o puede ser que las condiciones sean otras y sea el luchar y ser testigo en un ambiente adverso.
P.S. Carolina, no hablaría así de los colegios. Los colegios, especialmente los católicos, los que son fieles a su ideario en todos los aspectos, hacen una labor muy importante. Esta es otra opción. No es forzosamente la mejor. Especialmente lo es cuando uno no tiene libertad de elección, por las circunstancias que sean. Aunque también es cierto que (notablemente en los EEUU), muchas familias la eligen incluso teniendo al lado un buen colegio católico. En fin, eso daría para otro artículo, ya traeremos aquí alguno ya escrito, de quién escribe con más conocimiento y profundidad que las madres que por aquí andamos. Estoy pensando en el jesuita Father Fessio que citaba en el artículo de arriba.
Arantxa, hablo así porque llevo casi veinte años trabajando en la enseñanza pública. Si hubiera encontrado un colegio católico fiel a su ideario en todos los aspectos, no se, quizá mis hijos estarían en él. Por eso probablemente no lo encontramos, porque la voluntad de Dios para nosotros era que a nuestros hijos los educaramos nosotros.
Carolina, tu experiencia nos puede ayudar. Por ejemplo, ¿los has tenido matriculados en algún centro extranjero?